sábado, 12 de noviembre de 2011

Capítulo 7


            Luzbel saltó de su silla, aterrizando en el patio. Me buscó y me encontró. Corrió hacia con toda la velocidad y fuerza. Al igual que él, corrí para tratar de escaparme de las pezuñas del toro, pero fue inútil.
            Uno de sus cuernos me tiró a unos metros de la pared, que seguramente hubiera roto alguno de mis huesos. Frank lo vio. También Laurent. Ambos corrieron hacia mí para ayudarme. Luzbel, al verlos, dio un saltó que llegó hasta mí y me agarró.
            Frank bajó y se paró junto a Laurent.
                        -¿Quién eres tú?- le preguntó Frank a Laurent
                        -El mejor amigo de Begg. ¿Y tú debes ser su amigo?-
                        -No soy simplemente su amigo-
                        -No me importa lo quien seas, si quieres pelear para ver si es más mía o tuya lo haremos después, pero ahora quiero que ese toro saque sus pezuñas de encima de ella-
                        -Estoy de acuerdo
            El toro me levantó. Pateó una de mis piernas, dejándola inmóvil. Mis músculos dejaron de funcionar. Me tiró al piso otra vez.
                        -Vuelves a hacer eso y juro que te arrepentirás- dijo Frank
                        -Que encantador- contestó Luzbel-Pero recuerda que una de las peleas la gané yo. Sino, ¿quién te habría hecho la marca?-
            Lo miré a Frank. Era él el chico que tenía el signo, el que sería sacrificado. No podía creerlo. ¿Protegiéndome sería asesinado?
                        -Eso fue hace mucho tiempo, Luzbel. Envía a Rebecca aquí. El problema es entre nosotros-
                        -Oh, no. Si pierdo contra ti, al menos podré haber matado a alguien-
                        -No tienes idea qué te pasará si la lastimas- dijo Laurent
                        -La verdad es que no tengo la más mínima idea de qué estas haciendo tú acá-
                        -Vine a salvar a la única chica que me importó desde la primera vez que la vi. Ella es mi mejor amiga-
                        -Yo digo que ella es más que una amiga-
                        -¿A qué te refieres?- preguntó Frank
                        -¿Qué no lo sabes?- dijo- Tú querida Rebecca estuvo con él mientras estuviste desesperado buscándola y arrepintiéndote de haberla llevado al parque-
                        -No es cierto. No te creo nada de lo que dices- dijo Frank enojado
                        -Claro que no es cierto. Solo quiere que nos peleemos entre nosotros y sacará ventaja de ello-
                        -No lo escuches, Frank- grité
                        -¡Cállate!- dijo el toro
            El animal me pateó fuertemente en las costillas. Frank se irritó. Voló hasta el centro de él y Luzbel, quien saltó y golpeó a Frank en el estómago. Laurent corrió hacia mí, tratando de levantarme sin herirme. Luzbel lo vio, pero Frank estaba tan furioso que el golpe no le había herido en lo absoluto, así que voló velozmente, tomó al toro del lomo y lo levantó varios metros. Luego lo dejó caer.
            Ahí se quedó, débil. Frank me tomó con sus brazos acunándome. Laurent lo tomó. Frank consiguió volar con los dos.
            Luego de alejarnos del castillo, Frank descendió dejando que Laurent se bajara.
                        -Muchas gracias por ayudarme, Laurent- dijo Frank
                        -No. Gracias a ti por aceptar pelear juntos, aunque simplemente ayudé a Rebecca a levantarse para sacarla de allí-
                        -Pero eso fue de gran ayuda-
                        -Espero que nos volvamos a ver algún día de estos, Begg-
                        -Lo mismo digo, Laurent. En verdad fue una suerte haberte encontrado-
                        -Suerte-
            Frank tomó vuelo otra vez, dejándolo a Laurent en un sendero que lo llevaría a la ciudad, que es donde seguramente vivía.
            Llegamos al colegio. Por suerte nadie supo que no estábamos. La directora estaba en la puerta, esperándonos.
                        -Rebecca. Estás bien. Te llevaremos a la enfermería, donde te quedarás hasta que sane tu pierna y tus costillas-
                        -¿Cómo lo supo?-
                        -Sé más de lo que cree, señorita Davis-
            Frank me llevó en brazos hasta la enfermería, en donde me recostaron suavemente. Desde ese entonces me di cuenta de que no podría ir a clases durante un largo tiempo.

            Se hizo viernes. Mi padre, como lo había prometido, fue a visitarme. Llevó puesto un traje, mocasines y en su mano llevaba una bellas flores. Éstas eran jazmines, mis flores favoritas. Su voz sonaba preocupado, pero a la vez alegre de verme.
                        -¿Cómo te sientes?- dijo en un susurro
                        -Bien, pero aún me duelen las costillas-
                        -No te preocupes. La doctora dijo que en dos, tres días podrás volver a clases-
                        -Que buena noticia. En esta semana que viene, me gustaría pasar tiempo contigo, si es posible. Hablarte de cosas que me pasaron en todo este tiempo, que me cuentes qué pasó-
                        -Está bien. Nos iremos a un pequeño pueblo donde podremos estar juntos, charlar y no te perderás. Si quieres podrás ir de compras con unas amigas de la infancia que quieren verte. Iban a tu jardín-
                        -Muy bien-
            En ese momento Mae, Cady y Michelle entraron a visitarme. Las tres llevaban una cajita. Me alegré mucho al verlas.
                        -Begg, te hicimos un regalo que estamos seguras de que te hará sentir mejor. Ésta cajita se llama “La caja de los Sentidos”- dijo Mae
                        -Cada uno de los objetos que se encuentran dentro tiene un sentido- continuó Cady
                        -Pero todos son visuales- Michelle dijo riendo-Eso es muy obvio-
                        -Muchas gracias chicas. No saben cómo se los agradezco-
                        -Después ábrelo. En estos momentos, si abres la cajita, no podrás ver lo que hicimos, pero si lo abres al atardecer, lo verás todo- dijo por último Cady cerrando la puerta
                        -Son unas chicas muy agradables y se nota que te quieren mucho-
                        -Claro que si-
                        -Si quieres puedes llevarlas al viaje-
                        -¿Cómo harás eso? Tú no eres su padre-
                        -Lo arreglaré con la directora. No habrá ningún problema-
                        -Muchas gracias- le dije son una sonrisa
            Mi padre se levantó, poniendo las flores en agua, y se marchó. Pude oír sus pasos alejándose de la enfermería. Cerré los ojos. Me puse a dormir y a soñar.
            Era de noche, estaba muy segura. En uno de los pisos del colegio se veía una sombra recorrer todas las habitaciones. Las velas fueron disminuyendo su luz. La oscuridad permaneció en todo el instituto. Una muchacha sale de su cuarto. La sombra entra en su cuerpo y la controla. Vuelve a entrar. Se escuchan gritos. La directora entra a la habitación. La ventana estaba abierta, las camas estaban volteadas, las sillas estaban rotas, las puertas estaban rasguñadas. La directora temía por todos los otros alumnos, así que mandó a llamar a todos los profesores para que encendieran las velas y se reunieran para ver qué se debía hacer. Otro grito se escuchó, pero más fuerte.
            Abrí mis ojos, estaba traspirando, pálida. No le conté nada a nadie, ni siquiera a Frank. Mi padre reapareció.
                        -Ya hablé con la directora y me dijo que no hay ningún problema en que me las lleve a todas conmigo de viaje. Pero... ¿qué te sucedió? Estás temblando y estás pálida. ¿Te sientes mal?-
                        -No, estoy bien. Es solo que tuve un sueño muy feo-
                        -Ya está todo bien, mi niña, no te pasará nada, estoy seguro. En alguna parte tienes a tu ángel guardián, quien impedirá todos los males-
                        -Ya lo creo. Está más cerca de lo que te puedes imaginar-
                        -Debo irme al trabajo. Nos vemos la próxima semana, nos iremos por cinco días-
            Me besó en la frente y se fue. Estaba feliz de que iba a ir de viaje con mi padre y mis mejores amigas. La emoción que sentía no se podía controlar.

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